Y lo hizo rodeado de un niño y una niña, miembros de la
Acción Católica, que por primera vez en la historia leyeron junto al Papa en la
ventana del Palacio Apostólico. "Son majos, ¿eh?", rió el Papa.
"Rezamos por ti, y gracias por tu simplicidad", le leyeron,
recibiendo un abrazo y varios besos del Papa de los niños. Y con los que
lanzaron palomas de paz y compartieron risas y bromas. Una escena emotiva,
divertida, cariñosa, alegre... como el mismo Evangelio que se trasmite en cada
gesto, en cada palabra, en cada acto de Francisco, el párroco desde el balcón
del mundo.
