RV).- Con Cristo que «Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza» (cfr. 2
Cor 8, 9) Francisco recuerda que «a imitación de nuestro Maestro, los
cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a
hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La
miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin
solidaridad, sin esperanza», destaca el Papa Bergoglio, que invita a
reflexionar en el camino personal y comunitario de conversión sobre tres tipos
de miseria: «la miseria material, la miseria moral y la miseria espiritual».
«La gracia de Cristo» y «Nuestro testimonio». Tras hacer
hincapié en la actualidad para los cristianos de hoy de las palabras del
Apóstol Pablo - que inspiran el título del Mensaje publicado este martes – el
Obispo de Roma reitera «cuál es el estilo de Dios. Dios no se revela mediante
el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza».