José Antonio Méndez /Alfa y Omega Montserrat Caballé es una de las artistas españolas más
respetadas y admiradas dentro y fuera de España, y es considerada por la
crítica musical como una de las mejores sopranos del mundo. A sus 80 años, ha
actuado en los más afamados teatros y auditorios de los cinco continentes, ante
millones de personas e incluso ante los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI.
Sin embargo, y aunque bien podría haber caído en la altivez
y en la soberbia que han sufrido otras ilustres divas del bel canto, la soprano
catalana se ha caracterizado siempre por su naturalidad y su sencillez, nada
impostada. Quizá porque nació en el seno de una familia humilde; o porque sus
padres le inculcaron la fe en Dios que ella vive íntimamente y que ha querido
transmitir a sus dos hijos; o porque a través de la música se ha acercado
muchísimas veces al Creador, y ante Él, «no hay sitio para adulaciones».
Ahora, la Conferencia Episcopal Española le ha concedido el
Premio Bravo de Música 2013, y aunque no podrá recoger el galardón en persona,
a causa de un pequeño percance doméstico, ya ha mostrado su agradecimiento a la
organización.
