En una larga y errónea tradición familiar, a los niños varones se les enseña una idea demasiado errónea de lo que es la afectividad para ellos.
Catholic.net.-En una larga y errónea tradición familiar, a los niños varones se les enseña una idea demasiado errónea de lo que es la afectividad para ellos. “Los hombres no lloran”, se les dice, se supone que son, que deben ser insensibles al dolor de las tragedias, las enfermedades, las derrotas y la muerte en familia, o entre sus amigos o en sus comunidades o hasta en la patria misma.
