6/7/26

Reaprender a ser un padre cariñoso

 En una larga y errónea tradición familiar, a los niños varones se les enseña una idea demasiado errónea de lo que es la afectividad para ellos.

 


 Catholic.net.-En una larga y errónea tradición familiar, a los niños varones se les enseña una idea demasiado errónea de lo que es la afectividad para ellos. “Los hombres no lloran”, se les dice, se supone que son, que deben ser insensibles al dolor de las tragedias, las enfermedades, las derrotas y la muerte en familia, o entre sus amigos o en sus comunidades o hasta en la patria misma.

 Se confunde la fortaleza de espíritu que a través de los siglos los varones han desarrollado para ser la fortaleza en donde vive su familia, su mujer, sus hijos, sus propios padres y abuelos y quizás hasta sus hermanos y hermanas, a quienes deben sostener anímicamente ante la adversidad o ante el simple y legítimo deseo de saberse queridos.

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