Cada uno de nosotros vive de pequeñas o grandes idolatrías,
pero el camino que lleva a Dios pasa por el amor exclusivo a Él, tal como nos
lo ha enseñado Jesús. Lo afirmó el Papa Francisco en la homilía de la Misa
celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el pasado 6 de junio.
Cuando el escriba se acerca a Jesús para preguntarle cuál
es, según su opinión, el primero de todos los mandamientos, es probable que su
intención no fuera tan inocente, dijo el Papa Francisco al comenzar su homilía
evaluando el comportamiento de ese hombre que, en el relato evangélico de la
liturgia del día, se dirige a Cristo dando la impresión de “ponerlo a prueba”,
e incluso de “hacerlo caer en la trampa”. Y cuando – según la cita bíblica de
Jesús: “Escucha, Israel. El Señor es nuestro Dios, es el único Señor” – el escriba
replica aprobando, el Papa llamó la atención sobre el comentario de Cristo, a
saber: “No estás lejos del Reino de Dios”.
En sustancia, explicó el Papa Francisco, con ese “no estás
lejos”, Jesús quiso decir al escriba: “Tú conoces bien la teoría”, pero “aún te
falta una distancia del Reino de Dios”, es decir, debes caminar para
transformar en “realidad este mandamiento”, puesto que “la confesión de Dios”
se hace en el “camino de la vida”: