«1. “Venid, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado
para vosotros desde la creación del mundo” (Mt 25, 34).
Hemos escuchado estas palabras… en el Evangelio de la
solemnidad de hoy. El Hijo del hombre pronunciará estas palabras cuando, como
Rey, se encuentre ante todos los pueblos de la tierra, al fin del mundo.
Entonces, cuando “él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas
de las cabras” (Mt 25, 32), a todos los que se hallen a su derecha les dirá:
“Heredad el reino”.
Este reino es el don definitivo del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Es el don madurado “desde la creación del mundo” en el curso de
toda la historia de la salvación. Es don del Amor misericordioso.
