Tienen ocho hijos, de los cuales cuatro son sobrinos
adoptados después del genocidio de Ruanda. Mantienen una clínica para ayudar a
mujeres embarazadas en dificultad. Después de su testimonio ante los obispos,
los Gatsinga relataron su historia a Tempi.it.
Según ellos, la Iglesia tiene un único modo para superar la
crisis de la familia y el individualismo que amenaza la vida; bastaría «volver
a poner en el centro a Jesús».
