“El cristiano es un hombre o una mujer que sabe esperar a
Jesús y por esta razón es un hombre o una mujer de esperanza”. Lo reafirmó el
Papa Francisco en su homilía de la Misa de la mañana, celebrada en la capilla
de la Casa de Santa Marta.
El Papa también dijo que con su sacrificio, Cristo nos ha
hecho “amigos cercanos, en paz”. Personas que saben esperar y, en la espera,
cultivan una sólida esperanza. Éstos son los cristianos, un pueblo unido por
Jesús más allá de toda enemistad – explicó Francisco –; servido por Él y dotado
de un nombre. El Santo Padre reflexionó inspirándose en el Evangelio de Lucas y
en la Carta de san Pablo a los Efesios.
Ante todo, recordó, Cristo habla a sus discípulos
comparándose con el patrón que regresa tarde, por la noche, de la fiesta de
matrimonio y llama “bienaventurados” a los siervos que lo esperan despiertos y
con las lámparas encendidas. En la escena siguiente Jesús se hace siervo de sus
servidores, llevándoles la comida a la mesa.